¿Cómo descubro lo que me apasiona?

Cuando conozco alguna persona que desde su infancia reconoce sus pasiones y/o talentos, comunicándole al mundo que cuando sea grande quiere ser: “director de cine” por nombrar alguna profesión; y este deseo, perdura en su interior sin borrarlo de su memoria con la metamorfosis que sufrimos al convertirnos en adultos; no me queda más que querer diseccionarla desde el otro lado del espejo para detallar qué partículas se han mantenido intactas en su ser con el paso del tiempo, pues cuando hacemos la pregunta filosófica sobre el azar de nuestra vida profesional, los que lo tienen claro desde pequeños suelen responder que siempre les gustó su vocación pero no saben explicar cómo sucedió.

La respuesta a la pregunta ¿qué quieres ser cuándo seas grande? Por lo general sufre transformaciones a lo largo de nuestra vida. Lo más común de esta historia es encontrarnos con personas que pasado los 25 años, realizando varios estudios y trabajando en diferentes campos laborales, aún están en búsqueda de definir qué quieren hacer por el resto de la vida. Y es que aquí está el gran problema para muchos; si cambiamos constantemente a través de nuestras experiencias la frase “por el resto de la vida” se convierte en un dicho que puede asfixiar a muchos, sobre todos si en el día a día nuestro ser descubre que uno es bueno para más de una profesión o actividad y que tiene muchos dotes por aportar en diversas áreas de su vida diaria.

Rompe un espejo imaginario

Para podernos analizarnos necesitamos vernos en un espejo roto que se encuentre fragmentado en varios pedazos y estos pedazos, a su vez, deben estar esparcidos por el suelo desordenadamente de forma que trabajemos sobre nosotros mismos observándonos desde diferentes ángulos. Déjate llevar y no intentes unir las piezas del rompecabezas como tu memoria lo recuerda, hoy eres otra persona.

Hoy, eres un adulto que recuerda las pasiones más importantes de su niñez y es capaz de combinarlas con otros intereses para crear una nueva imagen sobre ti mismo.

Olvida el dicho que los espejos rotos tienen fama supersticiosa de traer siete años de mala suerte o peor aún de mal sexo. Cuando un espejo se rompe es capaz de enseñarte las diferentes versiones de ti mismo y creo que por eso lo convirtieron en tabú. Lo que sí está comprobado científicamente es que cortan y aquí en Explorando Ideas no queremos accidentes, por lo que te aconsejo hacer un collage de imágenes manteniendo la idea de desfragmentarse por completo para reinventarse de nuevo.

Para construir tu cartelera visual te recomiendo tener a mano:

  • Revistas de papel
  • Una hoja en blanco
  • Tijeras
  • Goma de pegar
  • Un playlist de música
  • Un cronómetro
  • Una cámara fotográfica
  • Impresora con tinta de colores

En un tiempo de un minuto debes recortar todas las imágenes reales y oníricas que intuitivamente resalten a través del paso de las hojas. Una vez culminado ese tiempo, tienes cinco minutos máximos por cronómetro para pegar las imágenes en el papel sin estructuras preconcebidas, tomarle una foto, imprimirla y exponer quién eres en la puerta de la nevera de tu casa. Al exhibir las imágenes podrás compartir tu ser por medio de tu obra de arte con tus amigos íntimos y familiares, pues es a través de los ojos de los otros que podemos ver el reflejo de nuestra alma.

Y tú ¿ya eres quién querías ser cuándo fueras grande o aún lo estás por descubrir? Comparte tu experiencia, collage y nuevas ideas para ayudar a otros a descubrir su potencial creativo.