Ideas divergentes para pensar fuera de la caja

Todos los días descubrimos que hay trabajos que se nos son fáciles de hacer, tenemos lo que llaman ‘talento innato’ y nos sentimos a gusto en nuestra zona de confort. De la misma manera, nos damos cuenta de que hay actividades y/o relaciones que nos resultan ‘imposibles’ de realizar o de terminar: un noviazgo, una amistad, un proyecto, trabajo o estudio, algún deporte y cualquier tarea que nos demande pensar y esforzarnos para lograr nuestro objetivo: aprender a desarrollar nuevas habilidades y detonar nuestra creatividad.

¿Para qué me voy a esforzar en lo que no puedo hacer si soy tan hábil realizando otras labores? Nos decimos a nosotros mismos ‘no puedo con esto ahora’. De repente, tu voz interna te dice: ‘tu momento de solucionar las cosas es AHORA’. Te miras en el espejo, tratando de visualizar a tu voz interna reflejada en tu autorretrato que te habla, pidiéndote que te arriesgues y busques una solución. Te le quedas mirando de frente y le preguntas: ¡Ajá! ¿Dime cómo puedo hacerlo?

Es muy sencillo, necesitamos despertar nuestra creatividad. Muchos de ustedes mientras leen pensarán ‘Pues yo no soy creativ@’. Te cuento que sí lo eres…

¿Qué es ser creativo?

“La creatividad se define como cualquier acto, idea o producto que cambia un campo ya existente en un nuevo, o que transforma un campo ya existente en uno nuevo... El concepto de persona creativa es alguien cuyos pensamientos y actos cambian un campo o establecen un nuevo campo”. Mihály Csíkszentmihályi.

Todos los seres humanos somos capaces de generar ideas radiantes y útiles para nuestra vida diaria, a través del descubrimiento de nuestro pensamiento creativo; una herramienta que todos tenemos y que podemos desarrollar con diversas técnicas o métodos.

Debemos abrir el espectro cognitivo haciendo uso de nuestros múltiples pensamientos.

Foto   por : Cristina Gottardi

Foto por: Cristina Gottardi

Según el psicólogo Edward de Bono, el pensamiento creativo se puede desarrollar utilizando el método del pensamiento lateral (divergente) que haciendo uso del razonamiento lógico para la visualización de un problema, busca soluciones alternativas para resolver el dichoso inconveniente. Cuando utilizamos el pensamiento lateral el cerebro se ilumina y nos lleva a abrir otras puertas, que antes eran imperceptibles, por la costumbre de moverse dentro de un mismo espacio.

Lo que necesitamos es “pensar fuera de la caja”. Edward De Bono.

Como ven, existe una infinidad de posibilidades para poder resolver los problemas que se nos presentan, sólo tenemos que pensar de una forma diferente para encontrar ideas que aporten valor.

Y, ¿cómo lo hago?

Necesitas:

  • Pensar en una palabra clave. Ejemplo: árbol.
  • Un calidoscopio, si no tienes uno haz clic aquí para aprender a hacerlo tú mismo.
  • Un cuaderno de notas en blanco.
  • Bolígrafos y lápices de colores.
  • Un playlist de música para la concentración.

¿Todo listo? ¡Genial!

Dale play a la música; toma el calidoscopio, apunta hacia la luz, gíralo y observa por su agujero la cantidad de formas y colores diferentes que se nos presenta, deja que las ideas fluyan en tu mente y luego escríbelas o dibújalas en tu cuaderno. Repite este ejercicio cuantas veces sea necesario, tu pensamiento creativo no tiene límites, ;)

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