Los seres humanos no tenemos noción de la cantidad de ideas que somos capaces de crear.

Nuestro cerebro produce representaciones mentales de imágenes racionales, fantásticas, abstractas, simples y complejas. Estas ideas viajan a la velocidad de la luz a través de la mente y se interrelacionan para generar diferentes conceptos que se manifiestan en pensamientos. Así como el corazón no para de latir ni en un sólo microsegundo de vida, el cerebro no para de crear ideas.

La dificultad para nosotros está en poder ver todas las conexiones que se generan por segundo a nivel inconsciente- subconsciente y consciente.

Las ideas que podemos observar a través del ojo del intelecto, las transmitimos en forma de conceptos que tienen significado dentro del contexto donde éstas se desarrollan. El valor de cada una de ellas, depende de la percepción del individuo que las crea y esa representación se ve influenciada por la cultura y su entorno. Es así como clasificamos las ideas que proyectamos de manera consciente como buenas o malas.

Descartamos muchas de esas ideas que etiquetamos como ‘malas’, cuando las mismas pueden resultar útiles y valiosas dentro del núcleo de otra situación para conseguir la solución ante otros problemas.

Todos los seres humanos somos creativos, pues todos nacemos con la capacidad de conectar las ideas que producimos para generar nuevos conceptos, transformar patrones y crear de manera continua un torrente de nuevas ideas.

Resulta paradójico que siendo creativos por naturaleza, nos sintamos bloqueados a la hora de de realizar cualquier tipo de actividad. Ejemplos: crear una nueva receta de cocina, resolver un problema de matemáticas, diseñar un plan de negocios, escribir desde un mensaje de texto a un libro, entre otros. Los bloqueos mentales, más la concepción errónea de que sólo somos creativo si demostramos tener un don ‘mágico’ ante cualquier actividad artística, genera la idea de que sólo algunas personas son creativas.

La creatividad es un proceso complejo que consta de varias etapas: inspiración, exploración, producción, evaluación, presentación y aprobación social-cultural. Para que una persona pueda realizar un producto creativo tiene que adaptarse a los criterios de un campo en particular y a las circunstancias de un ámbito concreto, que varían con el tiempo y de un campo a otro.

Según plantea el psicológo Mihály Csikszentmihalyi, tener una personalidad creativa significa ser capaz de expresar la totalidad del abanico de rasgos que están potencialmente presentes en el repertorio humano, pero que habitualmente se atrofian porque pensamos que uno de los dos polos de nuestra personalidad es bueno, mientras que el otro extremo es malo. Los individuos creativos, están abiertos a su entorno, son curiosos, buscan la novedad, saben detectar y solucionar problemas, se motivan por su campo, trabajan con intensidad, son más sensibles, dejan los rasgos de su personalidad fluir y tienen la capacidad de trasformar cualquier situación que se les presente.

¿Por qué explorar Ideas?

Porque es a través del reconocimiento de nuestra capacidad, más el estudio y el entrenamiento de la creatividad que podemos descubrir las ideas que existen en la mente, el cuerpo, las emociones y el alma como un sistema íntegro.

Cuando exploramos  la complejidad del proceso creativo podemos hacernos conscientes de nuestros talentos e inteligencia emocional.

Explorar ideas nos permite:

  • Expandir la percepción que tenemos del mundo.

  • Experimentar y jugar.

  • Re-conectarnos con nuestro niño interno.

  • A no pensar en el proceso creativo.

  • Equivocarnos.

  • A no editar las ideas.

  • No tener miedo a lo desconocido.

  • Obtener inspiración de todo lo que nos rodea.

  • Detenernos, tomar nuestro tiempo para observar.

  • Reconocer nuestras ideas y talentos.

  • Tener certeza de nuestro poder de creación.

  • A sentirnos poderosos, a sentirnos bien.

  • Hacer uso de las herramientas creativas que tenemos y las que conseguimos por el camino.

  • Conocer y respetar las ideas de otros.

  • A ser empáticos.

  • A colaborar con otros para transformar y generar nuevas ideas.

  • A continuar explorando ideas.