El placer de la creatividad

Imagen por:   Patrick Malleret

Imagen por: Patrick Malleret

Mindfulness Creativo

Desde niños estamos acostumbrados a que se nos diga cómo deben ser las cosas; a seguir indicaciones, etc. Queremos ser adultos para ser libres pero cuando se nos da esa libertad  para hacerlo ¡TA -DA! Aparece de la nada el famoso trol llamado bloqueo creativo y junto a él lo acompaña el síndrome de la hoja en blanco; el lápiz golpeando la mesa, la mano en la boca comiéndose las uñas, los movimientos de lado y lado en la silla; la necesidad de investigar (procrastinar)  en Internet o de buscar algo para inspirarnos; ustedes me entiende.

Los bloqueos creativos pueden suceder en cualquier momento, sin importar la edad o la profesión que tengamos y por una serie de razones: rechazo a las formas de expresión libre que manifestamos en la infancia: dibujo, pintura, escritura, lectura en voz alta, canto, danza, en la práctica de algún deporte, etc; por un desgaste de energía al terminar de realizar algún proyecto creativo; por la pérdida de un ser querido; por la necesidad constante de ser perfeccionistas; por los burnouts, la depresión, la ansiedad y el estrés crónico; la falta de apoyo financiero; la baja autoestima; la dependencia a sustancias para trabajar (cafeína, cigarrillos, pastillas, porros, azúcar, entre otros) y por la falta de recreación

Uno de los beneficios de ser niños es que durante esa época jugamos por placer pero luego crecemos y esa actividad que tanto nos gustaba hacer se convierte en competencia o simplemente deja de existir. Cuando una actividad se hace para ganar, competir, avanzar o lograr una meta deja de ser un juego y se convierte en un trabajo. Puede ser satisfactorio pero no es placentero y para uno poder sentirse satisfecho con la vida que se tiene es necesario realizar trabajos que nos gusten y actividades (hobbies o pasatiempos) que nos permitan sentir en un sólo combo: placer, relajación y vitalidad.

La palabra recreación deriva del latín: recreatio y significa “restaurar y refrescar a la persona.” 

La recreación (o el deep play) es cualquier actividad que te absorbe mental, física y espiritualmente y que te permite entrar en estado de flow mientras aprendes a desarrollar nuevas habilidades y a potenciar las que ya tienes. Esa actividad que tanto te gusta hacer por placer produce un regocijo profundo que te conecta con tu niño interno para liberarlo y ayudarlo a sanar los bloqueos que se generaron en la infancia. Además te ayuda a fortalecer tu capacidad de atención plena.

Jugar por placer te permite respirar, crear un espacio para divagar y dejar la imaginación volar, ver los problemas desde otra perspectiva y desarrollar la perspicacia.

Para el político, escritor y estadista del Reino Unido Winston Churchill, esa actividad era pintar paisajes con pinturas al óleo. En su libro “Painting as a pastime” explica que pintar era la actividad que lo ayudaba a despejar su mente mientras se sentía absorto por el calidoscopio de colores con los que jugaba para producir sus pinturas. De hecho, el placer más grande estaba en observar los colores mientras apretaba el tubo de pintura para verlos salir. ¡Uf! ¡Qué delicia! ;)

Pintar es una de las miles de actividades que podemos hacer para recrearnos, todo depende de lo que le guste a cada quien.  Algunos de mis pasatiempos favoritos son; hacer journaling, scrapbooking, Yoga, deambular, forest bathing, tocar el ukelele, viajar, leer y  escribir.

💫 Y tú ¿cómo juegas por puro placer? Te invito a escribirme o a dejar un comentario a través de las redes sociales de Explorando Ideas para compartirlo con el resto de la comunidad. ;)


El Yin y el Yang de la creatividad

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Mindfulness Creativo

La mayoría de las personas se quejan de trabajar demasiado ( les guste o no su trabajo) pero no hacen el esfuerzo de cambiar esa situación; y ¿cómo lo van a hacer? Si muchas culturas han glorificado las horas extras como sinónimo de alto rendimiento laboral porque en teoría entre más se trabaja más dinero se hace (lo que no es cierto para muchas personas). 

El hecho es que aunque queramos o no, siempre estamos conectados al trabajo; a través de nuestros dispositivos móviles, revisando los correos electrónicos o redes sociales; con nuestras conversaciones (sales del trabajo para y que desconectarte y no paras de hablar de tu situación laboral durante horas con tu familia o con tus amigos) y por supuesto, en las historias que creamos dentro de la burbuja de los pensamientos donde nos quedamos por un largo tiempo rumiando sobre el trabajo. Desde que los niños van a la escuela entre más tareas y actividades extraescolares tengan mejor. De adultos, muchas personas trabajan de más porque son adictos al trabajo o porque creen que en la empresa los van a valorar más cuando no se están valorando así mismos. 

El trabajo de las ocho horas es una utopía; estudios han demostrado que el tiempo máximo de rendimiento inteligente es de cuatro a seis horas al día. Obviamente se puede trabajar más, pero no es beneficioso a largo plazo para la salud física y mental. Vivimos en un mundo que por mucho tiempo a venerado el trabajar de más y el resultado es el burnout (agotamiento laboral y/o de estudios). Los sistemas de salud pública no les importa la medicina preventiva, sólo les importa que llegues “quemado” con un cáncer, o no sé qué otra enfermedad, para darte de baja; pero antes te dejan sin ahorros porque los tratamientos son caros y tú “quizás” ya tienes el dinero para pagarlos porque para eso has trabajado mucho, ¿cierto? Es una situación alarmante pero lo bueno, porque siempre todo se puede ver desde otro ángulo, es que cada vez somos más las personas que estamos recapacitando y cambiando esta forma de explotación laboral a través de prácticas de cuidado propio para sanar de la adicción a la productividad laboral.

Y es que la clave para ser más productivos se encuentra en el balance entre el trabajo y el descanso. En su libro REST: Why you get more done when you do less  (Descansa: Porqué haces más cuando haces menos), el doctor y escritor Alex Soojung-kim Pang, explica cómo el descanso juega un papel fundamental en la vida de las personas altamente creativas. Apoyándose en estudios realizados por la neurociencia, la psicología y en los rituales creativos de personas famosas en la historia, el Dr. Pang demuestra como dormir bien durante la noche, soñar despiertos durante el día, hacer ejercicio con frecuencia, tomar siestas al mediodía, e irse de vacaciones con regularidad, nutre la creatividad y te permite llevar una mejor calidad de vida en cuanto a productividad y bienestar general se refiere. 

De todas estas actividades lo que más me llamó la atención fue el tema de las vacaciones. 

La mayoría de la gente piensa que irse de vacaciones es sinónimo de no hacer nada: de tomar margaritas en una playa tropical y dormir por diez horas seguidas. Este tipo de descanso nos ayuda a relajarnos, pero si lo que se busca es recuperarse de un burnout y de renovar energías para potenciar la creatividad es necesario hacer actividades que sean diferentes al trabajo diario y sobre todo estimulantes. Practicar un hobby como: leer, pintar, escribir, tocar un instrumento musical, etc; son excelentes actividades para desconectarse del trabajo mientras te relajas en cualquier lugar donde desees hacer vacaciones: en una playa, en otro país o en tu ciudad. Otra actividad que nos ayuda a fortalecer la creatividad durante la época de vacaciones es realizar ejercicios físicos como una larga caminata en la montaña o practicar algún deporte. 

En cuanto al tiempo de vacaciones, el Dr. Pang expone que lo ideal es tomarse vacaciones cada tres meses por un período de dos semanas, pues los efectos de un descanso productivo comienzan a sentirse después de siete u ocho días de desconexión laboral y duran alrededor de dos meses. Sin embargo, las vacaciones un poco más cortas son tan positivas como las largas; lo importante es desconectarse del trabajo habitual y realizar otras actividades que estimulen el pensamiento creativo. El Dr. Pang también explica que las peores vacaciones son las que no se toman. Si sólo se tienen dos semanas al año hay que aprovecharlas; así como hay que utilizar los fines de semana y los feriados para desconectarse completamente del trabajo: apagar los teléfonos, ordenadores y salirse de las redes sociales si las usas para trabajar.  

Una de las cosas que más extraño de vivir en España son sus días feriados; las vacaciones durante todo el mes de agosto que algunas empresas otorgan a sus empleados, o la posibilidad de trabajar menos horas al día para aprovechar el verano y recargar energías. Al igual que las vacaciones escolares que se otorgan después de cada trimestre. El convertirnos en adultos no cambia para nada nuestras necesidades básicas. En el descanso reconstructivo está la clave para vivir una vida balanceada y creativa.

💫 Y tú, ¿cómo aprovechas tus vacaciones para cuidar de tu salud física y mental? Comparte tus Exploratips a través de las redes sociales de Explorando Ideas.